Teoría de la Imprevisión.
La Teoría de la imprevisión en los contratos se presenta cuando por un hecho extraordinario, que no puede imputarse a las partes, la obligación se vuelve imposible de cumplir o es muy oneroso para una de ellas.
Se trata de circunstancias posteriores a la celebración del contrato, que no se previnieron ni pudieron lógicamente preverse, y que puede crear un estado de cosas que haga el cumplimiento un sacrificio pecuniariamente desproporcionado para el deudor, o gravemente perjudicial para el acreedor, Así una de las partes creyéndose afectada por la contingencia que considera extraordinariamente imprevisible, plantea la resolución del contrato o reformar sus cláusulas.

Con la teoría de la imprevisión no tiene como objetivo que las partes incumplan lo que se expreso en el contrato, sino que el contrato se resuelva o modifique en forma equitativa por circunstancias imprevisibles. El contrato se cumplirá, pero en forma equitativa, de tal manera que precisamente esta teoría tiene aplicación en los contratos onerosos, y es claro que los contratos son onerosos cuando los provechos y gravámenes son recíprocos.

Con la aplicación de esta teoría, no se pretende liberar de sus obligaciones a los contratantes, sino hacer el contrato equitativo. Y la aplicación de la teoría que realicen los jueces no será arbitraria ni provocará ninguna inseguridad.

Pacta Sunt Servanda.
“Pacta sunt servanda”  significa que los acuerdos entre partes o pactos deben cumplirse. Los romanos llegaron a esta concepción en el derecho bizantino, ya que antes solo obligaban los contratos. Los pactos, que eran acuerdos de voluntades sin solemnidades solo daban origen a obligaciones naturales, y no a acciones civiles.

Actualmente se ha incorporado entre los principios fundamentales del Derecho Internacional y del Derecho Civil de cada Estado, para lograr la seguridad jurídica. Significa que lo que acordaron las partes contratantes haciendo uso de la autonomía de su voluntad debe cumplirse entre ellas como si fuera una ley, y en caso de incumplimiento la parte perjudicada puede demandar judicialmente, ya sea su cumplimiento, o la indemnización de los daños y perjuicios ocasionados.