Dentro de la conducta en sociedad que presentan los seres humanos. nacen ciertos usos y convencionalismos sociales que no están regidos por las normas jurídicas y son las que podríamos denominar como “de cortesía”. Tienen su origen en la práctica reiterada de hábitos y conductas que con el tiempo tienen una aceptación de la colectividad y tienen como fin limitar la conducta humana en la sociedad para preservar su conjunto.

Podemos diferenciar estos usos sociales de las normas jurídicas en que su inobservancia no acarrea ninguna consecuencia jurídica ya que no son exigibles. Los convencionalismos sociales buscan que el hombre alcance la perfección y a diferencia de las normas morales que son autónomas, las normas de buen trato son heterónomas.

Los convencionalismos sociales se distinguen de las normas jurídicas en que las disposiciones de carácter legal suponen de una sanción que podrá ser impuesta por una autoridad a quien anteriormente se le otorgo facultad coercitiva mientras que para los convencionalismos no existe una sanción especifica si no que normalmente se basa en el repudio o rechazo de la colectividad o de un grupo seleccionado de personas.